Editorial          

LA ROPA DONADA

Como todos los años en estos meses un fuerte friaje azota a las provincias alto-andinas determinando serios inconvenientes en la salud y la vida de sus habitantes, especialmente de niños y ancianos. Las temperaturas bajan a menudo a 10 grados o más bajo cero, causando estragos en la población mucho más si consideramos que la gran mayoría pertenece a la categoría de pobreza y extrema pobreza. En consecuencia no cuentan con medios para abrigarse por lo que resulta imprescindible que se les entregue ropa que es donada por entidades del Gobierno y varias instituciones entre ellas algunas organizaciones no gubernamentales que reciben ayuda del extranjero.
Actualmente se ha anunciado que se ha entregado al gobierno regional toneladas de ropa que deben llegar a su destino sin ser mermadas por personas inescrupulosas que frecuentemente retienen, en su beneficio, esas prendas, sobre todo las de mayor calidad. Por esa razón el periodista Carlos Cuaresma está afrontando un proceso judicial debido a que en los primeros meses de su gestión se denunció que la ropa había sido entregada, en determinados porcentajes a empleados y funcionarios de esa entidad. Actualmente está también en marcha un proceso contra el actual presidente Hugo Gonzales por haber sido sobrevaluado, el año pasado, varias frazadas adquiridas precisamente con el fin ya mencionado.
También es necesario que se atienda a los animales de esas zonas que son las que proporcionan carne, leche y lana a los mercados de las ciudades. Deben construirse instalaciones para protegerlos del frío y al mismo tiempo dotarles de alfalfa para su alimentación porque, muchas veces, las nevadas cubren los pastos.
En fin, hay que hacer los mayores esfuerzos posibles para ayudar a nuestros hermanos de esos sectores tanto en ropa como en alimentos. Las autoridades pertinentes deben tener cuidado y celo para que las ropas, frazadas y alimentos lleguen a los destinatarios porque de no ser así, no sólo se comete un delito sino que se atenta contra la integridad física de miles de peruanos que a pesar de todas las promesas viven aún sumidos en el desamparo sin contar con los recursos necesarios para poder vivir adecuadamente o por lo menos sobrevivir.